galería Ra del Rey. Espacio para las Artes
Exposición
8 de noviembre al 3 de diciembre 2026
Entre las luces y las sombras de Velázquez
ÁNGEL ARAGONÉS

EXPOSICIÓN
Diciembre 2026
20 x 20 Pinacoteca de Bolsillo

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LOS RETRATOS DE VELÁZQUEZ A REVISIÓN
El célebre cuento "Las babas del diablo" del escritor argentino Julio Cortázar, en el que se basó el exitazo fílmico Blow Up de Michelangelo Antonioni en los años 60, sirve como punto de referencia moderno para tal reflexión estética. Al igual que en el cuento de Cortázar, los personajes retratados por Velázquez tienen algo más que decirnos, pero no lo pueden hacer al estar atrapados en lo que Miguel de Unamuno calificó como "la eterniza-ción de la momentaneidad", que el escritor vasco consideró ser el objetivo del arte. La serie "Entre la luz y las sombras de Velázquez" de Ángel Aragonés amplía, por así decirlo, estos momentos fragmentados de la vida palaciega y descubre el lado más sórdido del kilómetro cero del Imperio Español. Al fijarse en la fragmentación y la ambiguedad visibles en la representación velazqueña de la Corte, Aragonés rinde homenaje al maestro español a la vez que demuestra su valía como interlocutor formidable con la estética posmoderna.
No cabe la más mínima duda de que los retratos que integran la presente exposición son los retratos de Aragonés y no los del gran maestro del XVII. Aunque la ejecución gráfica de Ángel Aragonés y su extraordinaria competencia con el color le habrían permitido reproducir los lienzos de Velázquez a lo Pierre Menard, su proyecto estético se alinea con el de Picasso. Al igual que el autor del Guernica, Aragonés incorpora elementos de sí mismo a estas obras que obviamente rinden homenaje al pintor principal de España. Su interés en los instrumentos científicos toma la forma de una incorporación graciosa de la tecnología en estas obras. Pero más que simplemente incorporar objets trouvés (trouvés en el mundo de hoy) a estas piezas, Aragonés coloca elementos de sí mismo dentro de ellas, o mejor dicho, dentro de la tradición de la pintura española. Antes de que Picasso refundiera las Meninas, Francisco de Goya realizó una serie de grabados de los cuadros de Velázquez, algunos de los cuales, y no por ninguna casualidad, son reproducidos por Aragonés en la presente exposición: El Conde-Duque de Olivares, Menipo, Diego de Acedo ("El Primo") y Sebastián de Morra; Goya también pintó algunos de los retratos de Velázquez, como por ejemplo el de Menipo. Al fallecer Goya, su hijo Javier escribió que su padre fue "observador, y con veneración, de Velázquez y Rembrandt". Ni tampoco es una casualidad que esta biografía fuera redactada para la Real Academia de San Fernando, donde Ángel Aragonés recibió su formación, ni que estas planchas de cobre fueran regaladas a la Real Calcografía, que también tiene algunas piezas de Aragonés.
Tampoco sorprende descubrir que Ángel Aragonés impartía el curso "Vélazquez, Goya y Picasso" a sus alumnos de New York University en Madrid hasta 2001. Estas pistas nos guían por el camino recto hacia una plena comprensión de las obras que integran esta exposición, la cual agrada no sólo al ojo sino también a la imaginación.
Vincent Martin. Profesor de Lengua y Literatura. University de Delaware. Newark EE.UU.

LAS LÍNEAS EN LA PROBETA
En las obras de Aragonés se deslizan multitud de líneas fragmentadas, de formas geométricas, signos y trazos que remiten al art nouveau, a la pincelada musical de Kandinsky, a la transparencia cubista o cézanniana, a la libertad de Picasso, a Delaunay, a la racionalidad bauhausiana, a Fernand Léger, al surrealismo, a Arp, al cons-tructivismo, a Gorky, a Bacon, a las artes gráficas, a Matisse, a Miró... E incluso, como señaló Gaviño de Franchy, a gestos arcanos: "los ancianos argumentos gráficos que conmueven todavía el inconsciente del hombre, desde que fueran grabados en forma de espiral, de meandro, de simples o complicados artefactos geométricos en las piedras megalíticas o las cavernas de nuestro pasado remoto, son retomados por Aragonés, tras siglos de designaciones y asignaciones tan arbitrarias como valiosas". Más que un festín de iconos, Aragonés propone "todo un trabajo lúcido y responsable, un trabajo racionalizado y normativo, tanto que aun cuando las influencias nos remitan, dentro del contexto de las más actuales tendencias pictóricas indígenas (...), su metodología y búsqueda de análisis lógicos le prestan una coherencia que lo liberan, ideológicamente hablando, de ambigüedades e indeterminismos".
Ángel Aragonés es un neobauhasiano puro, un artista-científico de talante grave y austero que lleva cuarenta años encerrado en su laboratorio investigando en soledad las cualidades de la línea, el perfil y el contorno en su relación con el volumen; su obra es ingente; como estudioso, como erudito, ha rastreado el comportamiento de la línea, ha realizado cientos de miles de combinaciones sin más afán que el de conocer y descubrir. Cada una de sus exposiciones no es más que la punta del iceberg.
Como bauhausiano, Aragonés ha dedicado la mayor parte de su vida profesional a desarrollar su visión del arte aplicado, o del arte útil: son incontables los proyectos de arte público en los que ha participado, y que incluyen desarrollos urbanísticos, diseño de murales y medianerías, parques, jardines y plazas, esculturas desmontables, restauración de frescos, catalogación, creación de asociaciones, revistas y grupos, docencia, diseño gráfico, montaje de exposiciones, realización de audiovisuales, escenografía, vestuario para teatro, cine y televisión, interio-rismo, murales... Y, lo que es más importante -porque ese es el trabajo silencioso-, a cada uno de estos proyectos le ha dedicado este humanista numerosas horas de estudio e investigación previa, siendo las memorias de todos ellos -pensamos en los estudios para la restauración de los murales de la Casa de la Panadería, que los políticos malograron, o en las prospecciones históricas que preceden a todas sus premiadas y conocidas intervenciones en las medianerías, plazas y parques- auténticos modelos de buen hacer y profesionalidad, gracias a los que el artista ha adquirido conocimientos de, entre otras materias: acústica, ornitología, botánica, historia, literatura, química, poesía, edición, diseño industrial y urbano, arquitectura, nuevos materiales o urbanismo.
Javier Rubio Nomblot. De la Asociación Española de Críticos de Arte
Ra del Rey
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RETROSPECTRUM
Exhibition Catalogue


Indice

Presentación
Retrospectrum
Mi estilo es ningún estilo
No quiero que me encasillen
Contra la fijación del estilo
Libertad frente al mercado
La premonición
El misterio de la pintura
Una trayectoria abierta
Money Art y Bio moneda
Tiempo, mirada y perspectiva
Una forma de resistencia
Positivo / Negativo
Epilogo
Créditos

RETROSPECTRUM no mira únicamente hacia atrás; plantea una lectura del pasado como herramienta para comprender el futuro. La exposición celebra el camino recorrido y abre nuevas perspectivas sobre una obra que continúa evolucionando.
Positivo y negativo. MI ESTILO ES NINGÚN ESTILO
Puede parecer una paradoja, pero desde una perspectiva filosófica puede entenderse como una crítica a la fijación de la identidad estética. La frase niega que la creación deba encerrarse en una fórmula reconocible, repetible o clasificable. No significa ausencia de forma, sino resistencia a convertirse en una etiqueta.

En esta ocasión, presento obras tranquilas y positivas, en forma de azules paisajes (ÓLEOS Y TÉCNICAS MIXTAS) inventados, así como obras recientes A LÁPIZ Y CARBONCILLO con un tono apocalíptico y negativo.

Pandemia del COVID 2019 y Mona no Lisa, de los 80 ahora envuelta los años 2021-22.
NO QUIERO QUE ME ENCASILLEN
No quiero que me encasillen en ningún estilo. De hecho, es lo que he defendido con mi obra de siempre y, más concretamente, en la última década, apoyado por una galería de arte de mi propiedad, donde insistía en esto cuando me preguntaban.
«No nos casamos con ningún estilo», les decía a los artistas que se presentaban y me preguntaban si me gustaban los paisajes, el arte figurativo, el arte abstracto, el surrealismo, el dadaísmo, el realismo, el hiperrealismo, el minimalismo, retratos etc.

Autorretrato W.v.P con F. Fiestas. 2024. Retrato A. López. 2023.
CONTRA LA FIJACIÓN DEL ESTILO
Decir que «mi estilo es positivo, optimista, con azules que invitan a soñar y, a su vez, negativo, apocalíptico, es como decir que no hay ningún estilo» implica rechazar la idea del estilo como marca fija.
El estilo, entendido convencionalmente, funciona como una firma: un conjunto de rasgos que permiten reconocer a un autor. Pero cuando esos rasgos se estabilizan demasiado, la creación corre el riesgo de convertirse en repetición de sí misma. La obra deja de buscar y empieza a confirmarse y conformarse.

En ese sentido, no tener estilo no significa carecer de sensibilidad o de lenguaje propio, sino negarse a cristalizarse en una identidad estética cerrada. El creador no se debe a una forma previa, sino al movimiento mismo de la experiencia, a la necesidad concreta de cada obra. Cada obra exige su propia forma; imponerle siempre la misma sería traicionarla.
Cada obra constituye un fragmento de memoria y, al mismo tiempo, una interrogación sobre el presente. Entre la figuración y la abstracción, entre la observación y la idea, se construye un paisaje personal que invita al espectador a recorrer distintas capas de tiempo, percepción y significado.

RETROSPECTRUM reúne una selección de obras que recorren décadas de búsqueda artística, reflexión y experimentación visual. Más que una retrospectiva convencional, propone una mirada al espectro completo de una trayectoria en constante transformación, donde pintura, dibujo, pensamiento y experiencia vital convergen en un mismo lenguaje.

El artista en su estudio de Lavapiés. Madrid. 1980

LIBERTAD FRENTE AL MERCADO
La frase también puede entenderse como una defensa de la libertad frente al mercado cultural, que necesita clasificar para consumir. Tener «un estilo» facilita ser reconocible, vendible e identificable. Negarse a ello es conservar una zona de inestabilidad donde la obra todavía puede transformarse.

Paradójicamente, esa negativa puede convertirse ella misma en un estilo: el estilo de la mutación, de la fuga, de la imposibilidad de repetirse. Pero ahí el centro ya no está en la apariencia formal, sino en una actitud: permanecer abierto, no instalarse nunca del todo en una identidad.
Desde una perspectiva más existencial, la frase sugiere además que la autenticidad no consiste en ser fiel a una imagen de uno mismo, sino en no quedar preso de ella. El artista que repite «su estilo» quizá ya no crea: administra una versión reconocible de sí mismo. En cambio, quien renuncia a fijarse acepta el riesgo de no saber de antemano qué forma tendrá lo que hace.
LA PREMONICIÓN
Recuerdo una de mis obras más emblemáticas y mítico-mágicas: un retrato que comencé de mi mujer embarazada de un niño.
La pinté a la derecha en un lienzo, al óleo, pero no sé por qué razón este cuadro se fue convirtiendo en un paisaje futurista con edificios que la rodeaban. Como no me gustaba mucho la representación de su embarazo, la modifiqué y coloqué un niño entre sus brazos. El cuadro se iba complicando y lo fui modificando casi inerte, como si tuviese vida, sí, voluntad propia. No había bocetos, ni usaba fotos, ni nada. No hacía más que seguir mi presente y mi intuición. Como no me salía bien el niño, su cabeza se iba pareciendo cada vez más a una calavera. Es como si este cuadro hubiera estado escrito de antemano.

La obra, que hoy considero una de las más curiosas de mi trayectoria, me recuerda al retrato de Dorian Gray. Era hedionda, cadavérica la imagen del niño. Lo guardé y comencé otras obras. Mi mujer me dijo entonces que era horrible y decidí esconderlo en nuestro trastero.
A los nueve meses de aquello, el niño murió. Fue una experiencia traumática para nosotros, un recuerdo terrible. Años después, al hacer limpieza en el trastero, mi mujer encontró el cuadro, vino corriendo hacia mí y dijo: “Lo sabías.»

«¿El qué?», le contesté.
«Lo del niño», me respondió. He titulado el cuadro La premonición.
¿Fui yo quien pintó ese cuadro o existen en él gestos, manchas, cosas que no tienen explicación? ¿Instintos? ¿Reflejos encapsulados en el espacio-tiempo? ¿Movimientos previamente programados, surgidos subconscientemente durante el acto de la creación?
¿Es acaso la pintura un lenguaje que aún está por descifrar?
EL MISTERIO DE LA PINTURA
Desde luego, aquella obra inclasificable no era propia de ningún estilo, aunque seguro que algún crítico encontrará algún término para clasificarla y procurará encasillarme.
Esto es algo que aún hoy me fascina: esos momentos que surgen al pintar, cuando cae una gota, aparece una mancha inesperada y surgen formas que no son intencionadas, que a menudo no tienen explicación más allá de la casualidad de la fusión del espaciotemporal matérico.
Manchas. Eso es lo que me gusta de la pintura. Ningún estilo. Algo mágico. Algo inexplicable.
Todo cuadro, cuando se observa en detalle, posee algo de esto.
Así, «mi estilo no es ningún estilo» puede leerse como una estética de la libertad, del devenir y de la transformación continua. No es la ausencia de forma, sino la negativa a convertir la forma en prisión.
Es más, en la tradición perspectivista, si adaptamos un instrumento para observar la pintura ampliada, descubrimos que todo son manchas, pequeñas motas que a su vez se componen de otras manchas aún más pequeñas.

UNA TRAYECTORIA ABIERTA
La frase adquiere mucha fuerza aplicada a mi propia trayectoria, precisamente porque la obra puede leerse como una resistencia a la homogeneidad estilística.
En lugar de construir una firma visual rígida, mi producción parece desplazarse entre registros, materiales, atmósferas y lenguajes distintos, como si cada serie exigiera una solución diferente.
Ahí «mi estilo no es ningún estilo» deja de ser una provocación para convertirse en un principio de trabajo.
En mi obra, la diversidad formal no responde a dispersión o eclecticismo superficial, sino a una negativa consciente a fijar una identidad estética estable. Mi trabajo no se organiza alrededor de una gramática única, sino alrededor de una búsqueda.
Cada obra parece reclamar su propio clima, su propia lógica visual y material.

KUNSTKAPITAL, MONEYART, MONEDAS MUNICIPALES Y BIOMONEDA
Otra faceta de mi trabajo artístico se desarrolla en torno a la investigación del valor, el dinero y los sistemas económicos como expresiones culturales y sociales. A través de proyectos como #Kunstkapital y #MoneyArt, exploro la relación entre arte, patrimonio y economía, utilizando la imagen del dinero como símbolo, soporte y herramienta de reflexión. También es una forma de criticar este mundo moderno buscando salidas futuras como la biocoin.es

Esta línea de investigación me ha llevado a juntar monedas y billetes municipales, y trabajar con billetes concebidos como proyectos artísticos que invitan a reflexionar sobre la identidad local, las economías de proximidad y las múltiples formas en que una comunidad puede definir y representar el valor.
En los últimos años, este trabajo ha evolucionado hacia el concepto de inteligencia y pluralidad monetaria, inspirado en los principios de cooperación, diversidad y equilibrio presentes en los sistemas vivos. Más que una propuesta monetaria convencional, la Biomoneda constituye una investigación socio artística y conceptual sobre nuevas formas de entender el intercambio, la sostenibilidad y las relaciones humanas en el siglo XXI.
Aunque estas obras puedan parecer alejadas de mi producción pictórica, forman parte de una misma búsqueda: comprender cómo las personas construyen significado y valor, y cómo el arte puede abrir espacios para imaginar nuevas realidades.

TIEMPO, MIRADA Y PERSPECTIVA
Es más, como he comentado antes, me fascina el hecho de que surjan cosas en mi obra que no dependen directamente de mí, sino de la materia misma, del momento en el cual se funde la pincelada con el espacio-tiempo.tradición moderna convirtió el estilo en una marca de autor: aquello que vuelve inmediatamente reconocible una obra. Pero también hizo del artista alguien condenado a repetirse para conservar coherencia ante el sistema artístico y el mercado.
Frente a ello, la práctica de mi obra parece defender otra posibilidad: la coherencia no como repetición formal, sino como fidelidad a una sensibilidad móvil, abierta al cambio.
Esta diversidad estética puede entenderse como una forma de libertad. No hay un único lenguaje privilegiado, porque ninguna forma es suficiente para agotar la experiencia sensible.

Cambiar de registro no implica perder identidad; implica evitar que la identidad se convierta en fórmula.
La obra permanece viva precisamente porque no queda clausurada en una solución reconocible.
En este sentido, pinto y escribo como el friki que refleja no ya su propia vida en la obra, sino que congela el tiempo de su vida y lo refleja en la mirada del espectador, en un perspectivismo orteguiano que hace que todo exista solo en el momento de ser contemplado y vivido en el espacio-tiempo. De allí este cuadro de la terrible foto del diario Bild que leo todos los días de los primeros heridos en UCRANIA. #moneyart #wilkoartgallery #blutin…

UNA FORMA DE RESISTENCIA
En este contexto, «mi estilo no es ningún estilo» no significa ausencia de criterio ni arbitrariedad. Significa que el estilo no precede a la obra, sino que nace provisionalmente en cada una de ellas y desaparece después.
La unidad no está en la superficie formal, sino en una actitud estética: la disposición constante a desplazarse, experimentar y no repetirse.
Hay además algo profundamente contemporáneo en esta posición. En una época obsesionada con la marca personal y la identidad visual inmediata, negarse a consolidar una firma estable es también una forma de resistencia.
La diversidad de mi obra puede leerse como una defensa de la creación entendida no como producción de una imagen reconocible de sí mismo, sino como exploración continua de posibilidades perceptivas y existenciales.
POSITIVO / NEGATIVO
Así, la aparente heterogeneidad del trabajo no sería falta de unidad, sino una unidad más profunda: la del movimiento, la transformación y la negativa a convertir el arte en repetición de una identidad ya conocida.

Los paisajes azules presentes en esta exposición representan una invitación al sueño, a la contemplación y a la posibilidad.
Las obras más oscuras expresan inquietudes igualmente reales: fragilidad, incertidumbre, contradicción y transformación. Positivo y negativo. El dinero no es malo ni bueno. Dos extremos que conviven. Dos formas de mirar. Dos manifestaciones de una misma búsqueda.

Madrid. Gran Vía. 65 x 48 cm Lápiz y carbón. WvP. 2026

Epílogo
Toda mi obra, desde los paisajes azules hasta las visiones más oscuras, desde la pintura hasta el capital arte, forma parte de una misma búsqueda.
No busco respuestas definitivas, sino preguntas capaces de permanecer vivas.
Si existe una unidad en mi trabajo, no se encuentra en un estilo, sino en el movimiento, la transformación y la voluntad de seguir explorando. Porque el arte, como la vida, solo permanece vivo mientras continúa cambiando.
Presentación del libro.
La Biología del Dinero. Octubre 2026.

Entender su naturaleza para transformarlo.
Créditos
Autor / Artista
Wilko von Prittwitz
Proyecto artístico
Capital Arte · BilletesMunicipales.com · Biomoneda.es
Sitio web del artista
www.wilko.tv
Exposición octubre 2026
Galería Ra del Rey
www.radelrey.com
Textos y concepto
Wilko von Prittwitz
Obras, diseño y producción artística
Wilko von Prittwitz
Archivo y documentación
Wilko von Prittwitz.
Contacto
wilvonprittwitz@madrid.uned.es
WhatsApp: 646422313
© Wilko von Prittwitz. Todos los derechos reservados. Las obras reproducidas en este catálogo forman parte de la investigación artística desarrollada por el autor en torno al dinero, el valor, las monedas municipales, el #MoneyArt, el #Kunstkapital y la #Biologia del Dinero. Queda prohibida la reproducción total o parcial de los textos e imágenes sin autorización expresa del artista.










