UN ESPACIO PARA LA CULTURA

Un pintor es un hombre que pinta lo que vende. Un artista, en cambio, es un hombre que vende lo que pinta. (Pablo Picasso)

 

SUEÑOS DE LA RAZÓN

Arte y matemáticas

Inauguración sábado 9 de noviembre a las 12 h.

hasta el 5 de diciembre de 2019

CHARO  DEL RINCÓN

CIENCIA Y ARTE

 

 

Desde los clásicos griegos, que siguieron el Canon de Policleto, muchos artistas han utilizado las matemáticas en sus obras, como inspiración o investigación, así Luca Pacioli, da Vinci, Piero della Francesca, Botticelli, Durero, Escher, Magritte, Dalí, Ernst, Duchamp, Kandinski, Hockney, Pollock, Vasarely… una interminable lista hasta nuestros días. No sólo se observa en el arte occidental sino también en el islámico, en las alfombras, los azulejos, los kilim, las teselas, los batik, los origamis, ... y en la Biblia, en los Proverbios, se dice que Dios utilizó el compás para formar los cielos, quizas por ello los filósofos opinan que todo el universo es matemático. 
 
Los artistas plásticos han utilizado de una u  otra forma la perspectiva, las proyecciones, las paradojas, el punto de fuga, los fractales, el círculo, el triángulo, los cuadrados, el número áureo, las ecuaciones, las simetrías, los planos, los poliedros, los algoritmos, las espirales, etc.
 
Picasso en Las señoritas de Avignon utiliza la proyección en una cuarta dimensión, y después de los cubistas siguen investigando con matemáticas los dadaístas, los surrealistas, los abstractos, los constructivistas, los cinéticos, los formalistas, los ópticos, los fotógrafos, los diseñadores industriales, los audiovisuales,... Actualmente, con las nuevas tecnologías, se utilizan más que nunca; es posible que la informática haya abierto una puerta a otro universo.
 
Adentrarnos en las posibilidades o caminos de un arte futuro nos ocuparía demasiado y no es el objeto de este texto, sin embargo no puedo resistirme a las preguntas ¿habría que poner límite a la utilización de las matemáticas en las artes para evitar que el exceso de razón nos conduzca a un arte mecánico, sin alma, propio de una humanización robotizada como se adivina? o ¿estamos abocados a ello irremediablemente?, o como pensaba Aldous Huxley  ¿el tiempo debe detenerse?
 
 
La mayoría de los artistas que se han servido de las matemáticas han conseguido armonía en sus obras, y la naturaleza nos muestra la repetición de leyes matemáticas -guía o propósito desconocido- en el curso de los astros, el ciclo de las estaciones, el espacio, el movimiento, las fases lunares, las mareas, el número áureo... En el arte contemporáneo se siguen utilizando y no se puede negar, sin entrar en otras consideraciones, su valor estético.
 
Después de este proemio, nos adentramos en el universo propio de la matemática Charo del Rincón, que como se verá es mucho más que eso.
SUEÑOS DE LA RAZÓN 

 

 

 

                    Sobre inflexibles angulares cabalgan sueños buscando un imposible guiado por el deseo, hasta ver cómo se alinean las estrellas a ritmo de nautilos o humilde caracol que imaginara Fibonacci o da Vinci. Pensamientos, acciones refrenadas que esperan la inteligencia audaz que les insufle aliento, un hálito de vida que se inicie en giróvagas vueltas como un derviche en éxtasis, hasta lanzarlo a un destino incierto.
 
                    Sombras y luces marcan las líneas en busca de infinito, hacia mares plomizos y arcoiris que olvidaron la luz de estelares girasoles. Un tejido de arañas que probaron el néctar de mágicos tapices, reflejos de vidas olvidadas que fueron de un tiempo anterior a la existencia del hombre.
 
                    Nunca las Musas soñaron tal “silla de montar” para sus lúdicos divertimentos, ni los atletas de la antigua Grecia estos hiperboloides como obstáculos para vencer, ni los geómetras los “cubos de persecución”, ni Sierpinski que unos humildes lápices formaran los fractales de triángulos, imagen válida para templo de culto o estadio adormidera, aunque me gusta más pensar en cualquier recreación que hiciera feliz a Hipatia.
 
                    Elipses, tetraedros, superficies regladas o fractales en busca de la perdida belleza para formar círculos donde esconder la mente matemática capaz de imaginar otro mundo donde aquellos que ansíen saber más logren su meta.
 
                    La cinta de Moebius, el árbol pitagórico, los hiperboloides, los cuadrados mágicos con números aztecas xilografiados en madera, pintados, lacados y pulidos, o las “esponjas de Menger” que Charo puebla de vida en un imaginario de tres dimensiones, superficie infinita que encierra el volumen cero.
 
                    La caracola pitagórica o espiral de Einstein, que antes viera Teodoro de Cirene, raíces  cuadradas formadas por triángulos contiguos, juego de catetos e hipotenusas en esta danza de conquista hasta llegar a diecisiete, que a tres vueltas de brazo parece la concha de nautilus desplegada en abanico, durmiendo una esperanza eterna que espera al dios que le despierte.
 
                    La exposición en su conjunto, y cada pieza por separado, es un placer para los sentidos y aún diría para el espíritu de intelectos que sepan apreciarla. Charo del Rincón nos da una lección magistral, demostrando además  ser artista y creadora.
 
                    Este viaje de iniciación a la ciencia matemática, hermanada con el arte, se completa con el hilorama que ha bajado las escaleras desplegando sus grises alas, como si alzara el vuelo, vestido de un verde paja que abraza al azul plomizo del cerrojillo macho, que dejó aquí sus plumas de anhelos o quimeras, ambos circundados por un rojo casi sangre, que encierra la estrella de cuatro puntas que ilumina el amanecer.
 
Y el hilograma danzante del tamaño del hombre, en escarlata y blanco nube, que practica un baile de parábolas como si fuese un escorpión o el zángano que fecunda a la reina aceptando el precio de morir sólo por libar la danza que gozan los que aman la belleza.
                                                                                                                                   Scardanelli*.

 

                                                

*Es el nombre con que firma la poeta Encarnación Pisonero los textos sobre artes plásticas. Es miembro de AMCA, AECA y AICA.
Paisaje lunar
acero e hilos
66 x 66 x 1 cm
Que te cojo 1.
Madera, latón .
23x 20 x 4,5 cm
Tragaluz.
Madera
43 x 43 x 37 cm
Triunfador.
Madera
30 x 30 x 42 cm
Popocatepetl.
madera, pirograbado con policromía
85 x 78 x 25 cm
pitagoras: parece pero no
Madera
163 x 2 x 130 cm
la colmena
madera
54 x 54 x 54 cm
Hipatia
madera
20 x 20 x 20 cm
Custodia
madera
50 x 15 x 52 cm
Equilibrio
lápices de colores
47 x 9 x 41 cm
Giravientos
madera
12 x 12 x 20 cm
Dualidad
madera y varillas de latón e hierro
20 x 20 X 20 cm
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En este momento de crisis y olvido generalizado del arte, esta galería, con mas de 25 años de historia, da un giro total porque entiende que ha llegado el momento en que el Arte debe ser gestionado con los propios artistas. Un colectivo de creadores, unidos en el Espacio de Arte Ra del Rey, en pleno centro de Madrid, se afirma en la tesis de que el Arte está por encima del comercio y de la norma, y para ello este espacio se ofrece a otras facetas artísticas como la música, la poesía, el cine, el baile, la literatura... creando sus noches temáticas, sus inter-espacios, y arte de guardia convirtiéndose en punto de encuentro de la cultura.

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