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galería Ra del Rey. Espacio para las Artes

ALEGORÍA DE LOS SENTIDOS
ANDRÉS VIDAU
1908 - 1965
12 de abril al 7 de mayo 2026
Inauguración: Domingo 12 de abril a las 12 h.

C/ Reina 11, bajo. Metro Gran Vía - Madrid

Horario:
de martes a viernes de 12 a 14 y de 18 a 21 h.
Sábados de 12 a 14 h
ANDRÉS VIDAU PÉREZ
Vidau Pérez, Andrés. Colloto (Asturias), 16.IV.1908 – Oviedo (Asturias), 31.XII.1965. Pintor.
BIOGRAFÍA
Su interés por el dibujo fue muy temprano, lo que propició su ingreso en la Escuela de Artes y Oficios de Oviedo (1921-1932) donde tuvo como maestro al pintor asturiano José Uría y Uría. En los primeros años de formación combina la práctica artística con su oficio de sastre, a la vez que frecuenta la compañía del pintor avilesino Alfredo Aguado, cuya influencia se dejará sentir en sus retratos iniciales; sin embargo, las primeras obras son paisajes de su entorno más inmediato, ejecutados bajo la consigna de la síntesis y donde gusta utilizar colores planos. De ideología republicana, Vidau empieza a dedicarse plenamente a la práctica artística a partir de 1931, año en que comienza a ser conocido y valorado por la crítica. La pintura de esta época es esencialmente realista y denota una preocupación primordial por la humanidad sufriente, la soledad y la marginación, llegando en ocasiones a realizar cuadros de denuncia social.
Realiza su primera exposición individual en 1932, en el Ateneo Popular Ovetense, lo que le valió una beca de la Diputación Provincial para cursar estudios en San Fernando, donde ingresa en 1933, permaneciendo en dicha institución hasta el estallido de la Guerra Civil. En la capital tuvo una actividad intelectual intensa, dejándose seducir por la experiencia vanguardista, sobre todo el cubismo y del surrealismo, cuya influencia se halla presente en las obras enviadas para la exposición de la Diputación Provincial de Oviedo (1934). En esta época fallece su segundo hijo, lo que propició un giro en su pintura, que se hace más conceptual y reconcentrada, comenzando su interés por la temática religiosa, sobre todo por el Greco, aunque desde el punto de vista formal sigue utilizando los recursos postcubistas. Durante la Guerra civil luchó en el bando republicano, fue recluido en el campo de concentración de Albatera (Alicante) de donde fue liberado gracias a las gestiones de un tío suyo sacerdote, trasladándose a vivir a La Coruña donde continuó su actividad pictórica.
En 1941 regresa a Oviedo, presentando tres obras en el primer Certamen de Trabajo que organizaba Educación y Descanso, donde consigue el primer premio con el tríptico de la Pasión, que tuvo una gran acogida por la crítica. Esto propició uno de los encargos más importantes de su carrera, el mural del Concilio de Alfonso II (1942-1943) para el claustro de la Universidad de Oviedo, pinturas que fueron tapadas en 1947 sin motivo aparente. Entre 1943 y 1948 trabajó como interino auxiliar y ayudante meritorio de dibujo artístico en Artes y oficios de Oviedo.
Durante estos años realiza un tipo de pintura que puede inscribirse dentro de la corriente del expresionismo poético, con temática que oscila entre el paisaje, las escenas costumbristas, el retrato, la pintura religiosa y los temas marineros de agilidad descriptiva, ejecutados con una pincelada suelta. Son interesantes los paisajes ovetenses y sus visiones de mercados, carentes de toda referencia a la captación atmosférica de la escuela paisajista asturiana, donde gusta representar atmósferas irreales; sus rincones ovetenses son abocetados, realizados con coloración fría y grasienta, y ejecutados con una pincelada curvilínea que distorsiona los elementos constructivos; en cambio, las vistas de los mercados del Fontán y Trascorrales suelen ser más costumbristas, interesándose por la plasmación del bullicio humano. También realizó retratos de introspección psicológica, y cuadros de composición, de temática costumbrista, más expresivos, monumentales y coloristas, en donde abandona el pesimismo; sin embargo, las obras que representan danzas asturianas denotan cierto expresionismo goyesco, donde explora lo ancestral y misterioso del folclore astur.
En 1948 sufre una crisis personal que le lleva a abandonar su hogar ovetense y trasladarse a Barcelona. En la ciudad condal ingresó en el grupo religioso Los Amigos del Hombre, asociación de carácter filantrópico, milenarista y ecologista, fundada por Alexandre Freytag, cuyas enseñanzas se resumían en Le message à l´humanité (1922). A partir de estos momentos abandona la figuración en favor de la geometría, utilizando la abstracción apoyada en la simbología como recurso para expresar sus creencias espirituales; las obras de esta etapa, de colores vivos y puros, son de temática religiosa y fueron presentadas en la Galería Jardín de Barcelona (1951) dentro de los Ciclos de Arte Nuevo organizados por Ángel Marsá. En 1964 se le diagnosticó un tumor cerebral, falleciendo en su domicilio de Oviedo el 31 de diciembre de 1965.
https://historia-hispanica.rah.es/biografias/49628-andres-vidau-perez

Autoretrato, 1933
Óleo sobre lienzo
84,5 x 72 cm
Colección particular
Oviedo
LA VIDA EN MADRID (1932-1936 )
Tras trasladarse, junto con su mujer y su hijo Ignacio a Madrid, realizó el examen de ingreso y obtuvo la calificación de aprobado, pero no aparece matriculado en la Escuela hasta el curso de 1933-193425. Su carácter independiente y su interés por una formación práctica y no teórica le llevó a quejarse del plan de estudios, pero tuvo que aceptar las limitaciones que imponían los estudios para mantener la beca y poder vivir en Madrid. En los dos primeros cursos obtuvo aprobado en todas las asignaturas en las que se matriculó (Perspectiva, Anatomía, Enseñanza general del Modelado, Historia de las Edades Antigua y Media y Dibujo de Estatuas en el curso 1 933-1934; Estudios preparatorios de colorido, Historia del Arte en las Edades Moderna y Contemporánea y Dibujo del natural en reposo en 1934-1935). Durante el curso de 1935-1936 se inscribió en las asignaturas de Colorido y composición, Teoría de las Bellas Artes y Estudios de las Formas arquitectonicas .
José Ramón Zaragoza, Cristóbal Ruiz, Eduardo Chicharro y Aurelio Arteta fueron algunos de sus maestros. Entre los profesores de la Escuela se encontraba Vázquez Díaz, encargado de la asignatura de Pintura decorativa, en la que Andrés no se matriculó. No obstante, el influjo de este pintor, que realizaba un arte conectado con la vanguardia parisina, se hace presente en algunas de las obras de Vidau de estos años. La influencia de este artista fue algo común entre los jóvenes pintores de la época, muchos de los cuales acudían a su estudio madrileño, donde durante el periodo bélico siguió ejerciendo tareas docentes.
La vida cultural en Madrid en aquellos años fue muy activa. Con la llegada de la República, los intelectuales y artistas querían encontrar apoyos en el nuevo gobierno para modernizar y difundir la cultura del país. Muchos de los manifiestos de los artistas incluían peticiones a la Administración. Se pretendía una puesta al día de la cultura en España, que vivía anclada en el academicismo decimonónico. La mirada al realismo mágico, los Valori Plastici y, de forma superficial y esporádica, al surrealismo, va a ser un rasgo característico de este periodo, junto con el debate de la necesidad de compromiso político en el arte.
Muchos artistas veían la necesidad que las nuevas propuestas artísticas se difundiesen entre la población, ya que si se estaba intentando construir un gobierno democrático y una renovación social en la que el pueblo fuese protagonista, la cultura debía participar de esa democratización. Vinculándose con esa idea popularización surgieron propuestas como la de La Barraca, que pretendía llevar el nuevo teatro a distintos pueblos de la geografía española, a la vez que se mostraban los nuevos lenguajes plásticos, presentes en los decorados. No se debe olvidar, como señala Brihuega, que a pesar de todos los intentos que hubo por conseguir que se aceptasen obras modernas y posturas diferentes a las tradicionales, que pudieran ser el lenguaje artístico del nuevo régimen político estas actividades sólo eran una parte de todo el entramado artístico y cultural de ese momento. El arte oficial se mantenía sin cambios, las Exposiciones Nacionales seguían mostrando a los mismos artistas que antes y la incomprensión hacia las novedades se mantenía.
Algunas exposiciones que se realizaron en Madrid, durante los años en los que Andrés vivió allí, vinculadas con un arte de vanguardia fueron, en 1933, dos muestras de Torres García, fundador del Grupo de Artistas de Arte Constructivo. Esta asociación expuso en octubre, participando además del fundador, Palencia, Rodríguez Luna, Moreno Villa, Mateos, Luis Castellanos, Maruja Mallo, Alberto Sánchez, Manuel Ángeles Ortiz y Díaz Yepes. El gallego Souto expuso en el mes de febrero en el Ateneo y algunos de los miembros del Grupo de Torres García también realizaron exposiciones individuales.
La Exposición de Arte Francés Contemporáneo se celebró en el Museo de Arte Moderno en el mes de abril y se produjo la Primera Exposición de Arte Revolucionario en el mes de diciembre en el Ateneo madrileño. Durante 1934, Brihuega destaca las de Norah Borges, Luis Castellanos, Luis Quintanilla y la exposición de algunas obras de Bores, Cossio y Manuel Ángeles Ortiz en una muestra colectiva celebrada en el Salón de Arte Moderno. El año siguiente tuvo lugar la primera muestra en España de la obra de Gargallo y durante el 1936 el local del grupo ADLAN fue el centro de las exposiciones vanguardistas, exponiendo Picasso, Alberto, Maruja Mallo, Rodríguez Orgaz y Lamolla, panorama que se completa con la que se celebra en la Biblioteca Nacional de Max Ernst.
Durante estos años de estudios en Madrid, Andrés realizó dos exposiciones en Asturias, la primera en enero de 1934 en la Diputación Provincial. Esta muestra tenía importancia porque serviría para demostrar los avances que estaba consiguiendo como becario de esta institución. Si atendemos a las críticas que publican los distintos periódicos asturianos la exposición fue un éxito 30. Todas señalan los progresos de Andrés, la evolución de su arte Y, en ocasiones, se le animaba a que siguiese estudiando, profundizase en el dibujo y definiese su propio estilo. Ese cambio se observa en obras se relacionaban con lo que había expuesto en 1932 en el Ateneo ovetense. Algunas se vinculan en 1932 en el Ateneo ovetense. Algunas se vinculan con movimientos vanguardistas y otras miran al pasado renacentista. Estas últimas muestran un clasicismo, relacionable con la vuelta al orden del arte europeo tras la Guerra Mundial, con la aparición de movimientos como el purismo, la abstracción geométrica del neoplasticismo, las obras más clásicas de Picasso Y la publicación de revistas como L'Esprit ni publicació como L'EspritNouveau.
Su tercera exposición individual la realizó en el café Peñalba en julio de 1935, en unos momentos duros por la pérdida de su segundo hijo. Podemos destacar el extenso comentario que le dedicó Juan Antonio Cabezas en La Voz de Asturias, quien aludía a la influencia del cubismojunto con la admiración por El Greco. Ernesto Hauer en El Carbayón, subrayaba la presencia de un componente clásico en Vidau, veía una conexión con el arte renacentista florentino y la asimilación de la concepción del color de la escuela veneciana, aunque precisaba que se evitaba la copia y que el pintor buscaba su propia técnica y forma de expresión a partir del arte del pasado. La relación que Vidau tenía con Ju nio Cabezas se hace evidente en la crítica³2 donde el escritor profundiza en la personalidad del artista, señalando como principal característica una gran violencia espiritual unida a perezosa somnolencia física". Vidau era un hombre silencioso, un tanto excéntrico en su forma de vestir, ya que su carácter independiente V bohemio lo destacaba con una indumentaria personal; parecía calmado y tranquilo, muy pensativo y concentrado a pesar de tener un temperamento agitado. No obstante, a pesar de su pa quedad de palabras y su personalidad sensible
En septiembre vuelve a la escuela madrileña para acudir a su último curso, puesto que con el inicio de la Guerra las enseñanzas se paralizaron y Vidau pasó a formar parte del ejército Republicano.
(del catálogo "Andrés Vidau 1908 - 1965")

"ALEGORÍA DE ASTURIAS" 1946 realizada en temple sobre lienzo por el genial pintor asturiano Andrés Vidau Pérez (Colloto 1908–Oviedo 1965) se encuentra en la entrada del bello @museobbaaasturias
Encargo de los hermanos García para la Exposición Regional de Productos del Noroeste (actual FIDMA), reflejo del panorama laboral y la esperanza en la posguerra, lleva la 'Cruz de la Victoria' (con las letras griegas Alfa y Omega, principio y fin) icono histórico asturiano.
Este precioso friso simboliza el trabajo, la identidad, el espíritu emprendedor y comercial asturiano a través de figuras monumentales que representan el mar, la industria y la agricultura.
Con dos filacterias en los extremos: <Labor Prima Virtus. Pacta Sunt Servanda> (El trabajo es la primera virtud. El pacto está sellado)
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